
Todos dicen que viajar es maravilloso, sin embargo nadie te advierte que nunca volverás a ser el mismo.
Ellos insisten en decirte que los viajes son una gran inversión, pero no recuerdan explicarte que siempre estarás en deuda con aquellos que hicieron de tu viaje una experiencia memorable. Que con frecuencia tendrás un déficit de abrazos y de vez en cuando un excedente de lagrimas y recuerdos.
Algunos hablan de los hermosos lugares que descubrirás, a nadie se le pasa por la cabeza decirte que tal vez extrañarás varios de esos lugares y los momentos que allí viviste con los seres que hoy están a muchas millas de distancia.
Muchos mencionan que viajar es genial, pero nadie te cuenta qué se siente extrañar a aquellas personas que conociste durante tu viaje, y lo doloroso que es verlas por unos días para luego dejarlas partir nuevamente.
La gente es reiterativa al decirte que no te arrepentirás al irte de viaje, ¡claro que te arrepentirás! Te darás cuenta que el tiempo pasó demasiado rápido y que si tal vez hubieses sido más astuto podrías haber ido a aquel lugar que estaba un poco lejos y que te morías por descubrir, hubieses aprendido más de las otras culturas y hasta te habría venido bien meterte en alguna aventura o perderte más a menudo.
Es verdad, viajar es genial…lo más difícil siempre es y será volver a tu lugar de origen y tratar de vivir como la persona que solías ser. El problema es que nadie te dijo que esa persona ya no es la misma y nunca lo será…

La vida se mide en los metros recorridos con prisa para comprar los encargos de última hora minutos antes de que cierren el supermercado, en los 130 metros de altura de Montmartre y en los instantes que con calma contemplaste la ciudad, que aquella noche parecía más apacible que de costumbre. Se mide en más del centenar de pasos dados para llegar desde el Sacré Cœur hasta Saint-Germain, en la llamada hecha 10 minutos antes de que ellos prendieran el televisor, en las cancio



