Relatos de cuarentena – #1 Doña Susanita

En una charla de balcón a balcón con mi vecina, en medio de esta cuarentena interminable, acabo de descubrir que vivo en la casa donde nació una de las empresas de panadería más emblemáticas de Colombia.

Después de escuchar su relato no pude contener mi curiosidad y empecé a buscar en internet más información acerca de doña Susanita. Descubrí que hace un poco más de 35 años esta mujer asumió uno de los momentos más difíciles de su vida con la valentía y el empuje que solo puede tener una madre soltera que lleva el futuro de cuatro hijos en las manos (literalmente).

Resulta que en la misma cocina donde guardo los crotones para la ensalada marca Susanita, fue donde nació esa empresa. Allí, en medio de lágrimas y muchas noches en blanco, doña Susanita Posada amasó el futuro de toda una familia. Ella, una mujer abandonada por su esposo,  obligada afrontar sola el reto de levantar a una familia en la sociedad machista colombiana de los años 80, logró convertir sus caladitos y tostaditas en un emprendimiento que hoy factura en millones con tres ceros a la derecha.

Me parece sumamente cautivador saber que por los pasillos de esta casa merodeó la mujer que ha sido galardonada con varios premios a nivel nacional por su labor y éxito como empresaria, la misma que combatió los estereotipos de género demostrando que las labores de una mujer van mucho más allá del hogar.

También pienso que es un algo curioso que en la cuna de una de las panaderías más destacadas del país no funcione el horno y ni la máquina de hacer pan. Desde que llegamos a esta casa hemos traído tres técnicos y ninguno ha podido arreglarlo, también compramos una máquina de hacer pan, la usamos un par de veces y luego desapareció mágicamente el aspa. Así que estamos a merced de unos de los típicos hornitos que se gana la gente que vende por catálogo y ese solo sirve para tostar el pan (casi quemar). ¿Será que doña Susanita no dejó impregnada en estas paredes la magia que se requiere para hornear recetas que llenen la barriga y hagan sonreír el alma?

 

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