8 de marzo de 2019
Tarea: cambiar el lenguaje machista
No podría resumir la cantidad de frases machistas que he escuchado durante toda mi vida, ni expresarles cuánto me molesta ver cómo muchos hombres se refieren a las mujeres y cómo algunas ellas son promotoras de ese machismo que literalmente nos sigue matando…
-“¿Y va salir a así? ¿no se piensa maquillar y peinar?” “¿por qué no se arregla un poquito?”
-“ Usted se vería como más bonita si se manda a poner siliconas”
-“Jum, pero lo dio por estudiar lo que estudian todas las mujeres”
-“Ese no es un deporte para mujeres”
-“¿Cómo va tomar clases de batería? No ve que eso es para hombres”
-“Mija, acuérdese de que las mujeres perdemos por todo”
-“Muy bien, así arregladita es que tiene que salir”
-“¿Usted sí se arregló para salir con ese tipo? No se habrá ido toda despeinada”
-“Quédese callada que usted nació aquí y no puede hacer nada para cambiar a la gente”
-“No diga que no quiere tener hijos, uno como mujer necesita sentirse completa”
-«Las mujeres deben estar en el hogar y atender al hombre (un cura en casi todas las bodas)»
-“Déjemelo a mí que esto es trabajo de hombres”
– …
Es sumamente frustrante ver que cada vez que voy a Colombia siento que no encajo, que la manera de pensar de algunos y los estándares de belleza impuestos por el machismo (y otros males) se han encargado de inventarse un estereotipo superficial de la mujer y de exigirle cosas que nada tienen que ver con su desarrollo personal o profesional.
Sé que no está mal arreglarse, pero la cultura de la estética colombiana le genera día a día la mujeres necesidades “vitales de belleza” y se ha encargado venderles una imagen ideal de lo que deberían ser por fuera, opacando todo el potencial que llevan dentro. Muchas de ellas son grandes profesionales, excelentes ser humanos y ciudadanas que aportan mucho a su entorno, pero por el hecho de ser mujeres se fijan con frecuencia en su apariencia y no en su logros.
Ojalá que hombres y mujeres de Medellín dejaran de preocuparse por mantener los ranking femeninos de belleza colombiana y pensaran en tener la ciudad más segura del país, una ciudad en las que las mujeres pudiésemos andar sin miedo, vestirnos como nos dé la gana sin recibir comentarios obscenos o ser atacadas, una ciudad que sea conocida por la equidad laboral y el respeto mutuo.
Ojalá que empezáramos a educar a niños y niñas usando otro lenguaje, no marcándoles diferencias desde pequeños, ojalá dejáramos de tratar a las niñas como seres frágiles que necesitan ser rescatada por personas del género opuesto.
Ojalá…
Margarita C
(Un #8M fuera de casa, pensando en casa)