París, me cansé de ti

¿Sabes qué Paris? ¡Me cansé de ti! De que siempre que vengo me enredes la cabeza y nubles mis pensamientos.

Me cansé de las historias a medias, de los amores platónicos, de los besos que se quedaron un poquito más abajo de la mejilla, pero que no tuvieron la osadía de descender hasta la boca.

Me cansé de los saludos protocolarios que convierten en un simple “buenos días” en lo que pudo ser una agradable conversación sincera y espontánea, de esas en las que caen las máscaras y se deja brillar el alma.

Me cansé de los intelectuales que se sonrojan cuando saludan,  y te dejan sin saber si es solo timidez, falta de interés o una notable carencia de habilidades sociales.

Paris, vos sos y seguirás siendo la meca del romanticismo, pero tengo que decirte que estoy cansada de que cada vez que vengo a verte uses tus artimañas para enredarme la cabeza y llenarme de falsas esperanzas.

Tú te empeñas en intensificar mi sensibilidad y agudizar mis sentidos.  Te da por salir con tu look más romántico y bohemio, eres capaz incluso de tornar un gris día de otoño en una soleada tarde de verano… ¿Qué te crees?

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