Carta de otoño

París, octubre 14 de 2016

Fue raro ver París sin ti, no porque no sea una ciudad deslumbrante que tiene el poder de quitarte el aliento a cada paso, no porque no fuese una hermosa noche de lluvia en la que las luces se fundían en el agua, Solo que París sin ti no es la misma ciudad que conocí, sigue siendo hermosa, pero le falta algo…

Después de salir de una expo de Magritte empecé a caminar sin rumbo, como de costumbre. Al inicio estaba animada de pasear en medio de la lluvia, pero luego entendí que ver París sin ti es poco extraño. Créeme que nuestras largas caminatas el otoño pasado me hicieron ver esta ciudad con otros ojos, me hicieron sentir completa. Hoy estaba feliz al merodear por las pequeñas callecitas empedradas mojadas por lluvia, pero fue extraño, pensaba que al igual que en Rayuela nos íbamos a encontrar de causalidad en algún rincón de París, de hecho por azares de la noche terminé llegando a Les Halles, cuando empecé a bajar las escalas para tomar el metro recordé que allí era a donde ibas a cine los viernes….hoy es viernes. Sentí temor y un poco de ansiedad de pensar que tu sonrisa tímida iba a aparecer entre la gente y a que tal vez se cruzaría un “hola”, tuve una pequeña esperanza que duró hasta que llegó el tren y recordé que debía irme de allí.

No sé si algún día te vuelva a ver, pero creo que recordaré nuestra corta historia contada en muchos pasos y en un viernes 13 lleno de horror y adrenalina. Me encantó coincidir contigo en esta ciudad.

M.C

* Esta es una carta que se escribió para nunca entregarse.

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