U – S -T – E- D!
Sí, usted! No venga a robarme la concentración, los suspiros y hasta la imaginación. Sabe que la distancia es una compañera traicionera y que al sembrar ilusiones en tierras lejanas tal vez estas florezcan, pero USTED no estará allí para cuidar de ellas. Así que sin más preámbulos, le solicito que no se atraviese más en mis pensamientos y que deje de fomentar mis noches de insomnio. Tampoco se moleste en encontrar excusas para futuros encuentros furtivos o alentar otros verso, este será el primero y el último que le escribiré.
¡Adiós!